Gerald M. Durrell (1925-1995)
Para aquellos que no lo conozcáis, podemos adelantar que se trata de uno de los escritores más queridos del siglo XX, tanto por lo entrañable de sus libros como por el toque cómico que consiguió darles. Pero más allá de eso, lo que realmente le caracterízó siempre fue su afán por la conservación de la naturaleza.
Recordaba sus años en el este de la India firmemente asociados a su primera visita a un zoológico local, algo que le marcó profundamente para el resto de su vida. Tanto fue así que la primera palabra que aprendió a decir fue "zoo"...
Cuando él contaba tres años su familia se trasladó a Inglaterra tras la muerte de su padre. El joven Gerry ingresó en la escuela, aunque era bastante habitual que fingiese alguna enfermedad para no asistir.
Una figura importante en este periodo es uno de sus tutores particulares (un joven inglés de buena familia no podía permitrse el lujo de no sufrir las clases durante todo ese tiempo, para desgracia suya). Se trató de Theodore Stephanides, médico, científico, filósofo y poeta, el cual causó una gran impresión en la personalidad del joven naturalista, con el que recorrió la isla recogiendo numerosos especímenes, con el consiguiente desconcierto de su familia, que le había contratado para darle una educación "seria".
A su regreso a Inglaterra, Gerald Durrell trabajó en un acuario, en una tienda de mascotas y finalmente en el Whipsnade Zoo, logrando su mayor sueño desde la infancia.
En 1947, aprovechando un regalo-herencia programado por su padre para cuando cumpliese 21 años, inició su primera expedición de captura de animales para nutrir los zoológicos ingleses. Este primer viaje a Camerún fue seguido por muchos otros a lo largo de las siguientes décadas, visitando áreas tan remotas e interesantes como la Guayana Británica, Paraguay, Patagonia, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Sierra Leona, México, Isla Mauricio, Assam, Madagascar, Rusia, etc...
Entre los problemas que asolaban a Gerald Durrell durante estos viajes se encontraba el explicar porué demonios estos colonizadores blancs querían que los nativos les entregaran los animales vivos, si lo lógico es que los quisieran muertos... para comer, ¿no? Una vez conseguía convencerles de este insólito hecho, el problema llegaba a ser el alojamiento de los especímenes recolectados, que podían llegar a ser centenares en algunos momentos. Particularmente complicado de resolver era este problema dado el hecho de que se encontraban en zonas totalmente aisladas. Por ello se debía recurrir a todo tipo de envases... Finalmente, una vez alojados, los animales debían ser adecuadamente alimentados, lo cual tampo era area sencilla.En cualquier caso, sus métodos distaban mucho de los habituales por aquel entonces entre los recolectores de zoológicos. Sólo capturaba animales que no estuviesen en peligro en la zona y tampoco se hacía cargo de animales simplemente pensando en su precio de venta o en su valor como reclamo debido a su belleza. Eso le hizo entrar en banca rota tras su tercera expedición e incluso llegó a enemistarse con el superintendente del Zoológico de Londres. Con ello logró que ningún otro zoológico británico solicitase sus servicios.
Ese contratiempo le obligó a ser imaginativo y decidió, animado por su hermano Lawrence (el famoso autor de "El Cuarteto de Alejandría") y su esposa Jacquie, escribir su primer libro que, bajo el título de "El arca sobrecargada" relataba las aventuras acaecidas durante su primera expedición. El libro, publicado en 1953, tuvo un éxito inmediato y les permitió obener suficiente dinero para una nueva expedición al año siguiente.
Y mientras tanto, Gerald Durrell continuó escribiendo magníficos libros (completando un total de 33) que ayudaron a extender el llamamiento conservacionista por todo el mundo y a recaudar fondos para las diversas campañas de conservación. Y no dudó en participar en diversos documentales de la BBC y Channel 4, en solitario o junto a sus amigos David Attenborough o Desmond Morris. Con ellos logró alcanzar una audiencia de más de 150 millones de espectadores. Un ejemplo de ello lo podemos ver en este fragmento:En definitiva, podemos afirmar que Gerald Durrell fue uno de los primeros y mayores activistas en conservación de la fauna salvaje, llegando a crear escuela y desarrollando en su total capacidad uno de los pilares dentro de la estrategia de conservación faunística.
Para terminar, sólo queda apuntar que la gran mayoría de su bibliografía está editada en castellano, aunque hay muchos títulos descatalogados. En la actualidad, el mayor número de títulos activos es ofertado en edición de bolsillo por Alianza Editorial, y todos ellos son plenamente recomendables.
3 comentarios:
Gracias por descubrirme a través de este perfil a un personaje tan interesante como su obra. Voy a buscar alguno de sus libros pues me habéis despertado el interés.
¡¡Muchas gracias de nuevo!!
Cualquierqa de ellos es genial...
Buenas tardes,
Quisiera disculparme, pero no he encontrado otra manera de contactarte que a través de los comentarios.
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Natalia
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