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viernes, 2 de octubre de 2009

Bristol 2009: SVP, the Mammalian Perspective

Para celebrar el Año de Darwin, la Sociedad de Paleontología de Vertebrados quiso salir de tierras norteamericanas por primera vez en su historia, visitando la madre patria de Charles R. Darwin. Con ese motivo, este año el 69º encuentro de la SVP tuvo lugar en la Universidad de Bristol, una de las instituciones académicas del Reino Unido con mayor tradición paleontológica. Por eso debo pedir discuplas por el título de la entrada, pero después de casi una semana de inmersión total en la cultura británica no he podido resistirme.

En fin, a estas alturas de la semana ya hay mucho escrito en múltiples blogs sobre el último encuentro de paleontólogos celebrado en Bristol, pero la mayor parte de ello (por no decir todo) se centra en los omnipresentes dinosaurios (sólo teneis que rebuscar entre los blogs de nuestra barra lateral). Aquí vamos a intentar tener una pequeña apreciación de lo que ha sido la aportación de los mamíferos a este congreso internacional, el más importante del campo en todo el mundo.

En primer lugar, resultó muy llamativa la escasez de trabajos taxonómicos basados en fósiles de mamíferos. O quizás se trató más bien de un sesgo de las presentaciones orales hacia otros aspectos paleobiológicos extraibles del registro fósil, mientras que en los pósters sí que se apreció un mayor dominio de los trabajos taxonómicos. En cualquier caso, sí que se pudo apreciar que hay dos áreas de investigación muy diferenciadas, una basada en la taxonomía más clásica y otra más orientada a los aspectos más "modernos" de la paleontología. El origen del sesgo no está claro, pero a algunos de los que asistimos nos pareció apreciar que la mayoría de las charlas fueron dadas por investigadores anglosajones, mientras que los paleontólogos de la Europa continental tuvieron mayor preponderancia en los posters. ¿Hay dos concepciones en pugna acerca de lo que es la Paleontología? Espero que no...

La primera sesión de charlas tuvo lugar en el magnífico "Wills Memorial Building", terminado de construir a principios del siglo XX, aunque parezca que tiene 700 años o más. Parece ser que es la última obra maestra del Neogótico británico y los gestores de la Universidad de Bristol se sienten muy orgullosos de ello. Pero volviendo a las comunicaciones, en esa primera mañana pudimos ver multitud de ejemplos de trabajos de lo que se conoce en algunos círculos como MetaPaleontología, es decir, estudios paleontológicos basados en datos previos procedentes de multitud de estudios, yacimientos y especies. Pudimos disfrutar de diversos trabajos sobre paleobiogeografía, dinámica faunística, historia evolutiva, modelización paleoclimática, etc...

Por la tarde comenzaron las charlas centradas en grupos taxonómicos completos y, curiosamente, se inició el recorrido taxonómico a través de los diferentes grupos de mamíferos por los proboscideos, a los que siguieron los primates.

Al final del día llegó la primera sesión de pósters, casi un centenar, donde pudimos ver los íltimos descubrimientos en multitud de temas. Nuevos yacimientos, nuevas especies, nuevos análisis paleoambientales y evolutivos, etc...

Al día siguiente disfrutamos de una variada muestra de charlas paleoecológicas basadas en estudios de isótopos estables, cambios faunísticos, morfología funcional, etc... Y por la tarde llegaron las exposiciones sobre tafonomía y paleohistología, para terminar con los pósters de micromamíferos; una plétora de murciélagos, insectívoros, lagomorfos y roedores en pugna por captar la atención de los cientos de asistentes al congreso. Junto a los estudios taxonómicos más clásicos se pudo observar el campo emergente que ofrece la morfometría geométrica y las múltiples aplicaciones, no exentas de dificultades y dudas existenciales, que ofrece a aquellos que se internan en sus recovecos.

Para terminar el día, David Attenborough deleitó a los múltiples asistentes al congreso con una conferencia sobre "Alfred Russel Wallace y las Aves del Paraiso", la cual puede verse íntegramente aquí. Este gran divulgador, con su impresionante labia, mostró interesantes aspectos de la biología y la evolución de estas aves que tanto interés han despertado siempre en él, y la relación que tienen con Wallace, el otro gran padre de la teoría evolutiva.

El tercer día de congreso tuvo lugar un simposio especial sobre el uso de herramientas moleculares en paleobiología. Resultó muy interesante poder ver por primera vez cómo los propios investigadores especializados en filogenias moleculares mostraban todos los puntos flacos de su herramienta preferida: tasas evolutivas desconocidas y variables, incapacidad de calibración adecuada, incongruencias entre diferentes genes, etc... Por una vez y sin que sirva de precedente las incongruencias entre filogenias moleculares, filogenias morfológicas y registro fósil no eran atribuidas únicamente a las "faltas" del registro. Como conclusión clave de este simposio, que me gustaría recalcar para todos los laboratorios que trabajan en filogenias moleculares, queda la que se convertirá en frase mítica: "Adopte un paleontólogo en su laboratorio". Sólo un paleontólogo especializado en un grupo es capaz de comprender las diversas hipótesis filogenéticas alternativas que existen en la abundante bibliografía sobre el mismo; sólo este tipo de conocimiento es el que permite localizar los mejores fósiles para calibrar adecuadamente los árboles evolutivos obtenidos por medio de técnicas moleculares.

El resto del día pudimos asistir a diversas charlas sobre evolución morfológica y finalmente asistimos al regreso definitivo de los trabajos centrados en algún grupo sistemático, en este caso roedores, murciélagos y carnívoros. Los pósters de la tarde estuvieron mayormente protagonizados por los insectívoros y los carnívoros. Y el broche final de la jornada estuvo a cargo de la corte del Rey Arturo, sus Caballeros de la Tabla Cuadrada y sus extraños cortesanos, que se encargaron de subastar multitud de artículos de mayor o menor imprtancia, desde la tradicional Barbie Paleontóloga, pasando por camisetas, libros y separatas antiguas, hasta una reproducción perfecta de los restos fósiles de Lucy, que alcanzó un valor de 2000 libras esterlinas. Es de resaltar que entre la participación española en la subasta destacó el grupo Aragosaurus, de la Universidad de Zaragoza, que ha llenado sus estanterias con multitud de libros clasicos y modernos sobre dinosaurios.


El último día tocaron las charlas referentes a la evolución de grandes herbívoros, empezando por los extraños mamíferos del Paleógeno, continuando con los grupos endémicos de ungulados sudamericanos, pasando por los unos supuestos parientes cretácicos de los dermópteros actuales, hasta llegar a los perisodáctilos y cetartiodáctilos (el grupo que reune ballenas, delfines, hipopótamos, cerdos, camellos y rumiantes). Entre estos últimos resultó muy llamativa la relativa importancia de trabajos en relación con los hipopótamos fósiles y sus posibles ancestros, que supondrían la conexión evolutiva con los cetáceos. Parece ser, que cada vez más se afianza la relación entre hipopótamos y los anthracotherios del Paleógeno africano. Es por ello que los proyectos que se internen en el importante registro fósil que aún queda por descubrir en ese continente así como en el desconocido Asia meridional tendrán una gran relevancia en los próximos años, como es el caso del proyecto Palasiafrica, que ha presentado varios trabajos en este congreso. Finalmente, la sesión de pósters del sábado por la tarde nos sirvió para profundizar aún más en el registro fósil de estos grupos de grandes herbívoros.

Pues ya nos acercamos al final de esta crónica, que no es más que una muy sesgada visión del último congreso de la SVP. Está claro que cada asistente tiene unas preferencias diferentes y los temas que más destacaría pueden ser muy distintos. Por eso, animo a todos a que rebusquen entre la abundante paleoblogosfera otras visiones de esta reunión de paleontólogos de vertebrados, la más importante del planeta. Dado que este congreso ha sido todo un éxito de asistencia, con más de 1100 inscritos y 900 comunicaciones (entre charlas y pósters), seguro que hay multitud de información por encontrar entre todos esos blogs paleontológicos que inundan la red. Y si alguno de los otros redactores de "Más Allá de Somosaguas (UCM) Beyond Somosaguas" quiere dar su propia versión de los acontecimientos, seguro que será muy bienvenida por todos. Fuimos siete los asistentes así que espero que alguno más se anime.

Para terminar, sólo queda por comentar que nó solo de mamíferos vive el paleomastólogo y que suele ser muy interesante ver cómo avanzan otras líneas de investigación paralelas pues a veces se internan en áreas colaterales de gran interés, tanto en cuestiones metodológicas como por las implicaciones tangenciales de sus resultados... o incluso como simples curiosidades paleontológicas muy llamativas. Este año, por ejemplo podemos destacar en este sentido los estudios de biogeografía de dinosaurios o de evolución de aves y, como no, el famoso trabajo sobre el despegue cuadrúpedo de los grandes pterosaurios, del cual os presentamos aquí el video:



Más fotos sobre este evento pueden ser vistas en la página de Facebook de PMMV o en la del propio congreso.

lunes, 27 de octubre de 2008

68º Congreso de la SVP - Cleveland 2008

Bienvenidos a la ciencia y al espectáculo dados de la mano; al esperpento de los más freaks entre los freaks. Este es el palacio de la excentricidad donde se mezclan popes y becarios, inteligencia, tics nerviosos, brontosaurios, desesperación sexual y autocomplacencia. Bienvenidos al 68º Congreso de la Society of Vertebrate Paleontology.


Cuatro días en los que el Hotel Renaissance de Cleveland (Ohio, EE.UU.) se convirtió en el bastión más inexpugnable del evolucionismo frente al creacionismo y durante los cuales lo mismo podía uno asistir a una charla sobre el dimorfismo sexual en la pelvis de las vacas marinas del Eoceno egipcio que comprar estegosaurios de peluche, pujar por un hueso peneano de morsa o bañarse con Mark Norell en un jacuzzi. Como no tenía mucho dinero ni llevaba bañador me quedé en la primera opción, aunque pude asistir como testigo a todas las demás.

Llegué a Cleveland el martes por la noche y no conocía a nadie en la ciudad. Sólo sabía que tenía que encontrar a Robert Asher, así que decidí acercarme a la zona del Renaissance y cenar algo por allí antes de dar una vuelta por el hotel a ver si me lo encontraba. Al final no llegué al hotel, porque nada más terminar de cenar me encontré con unos jóvenes y jóvenas lugareños muy amables que me invitaron a tomar unos chismines con ellos.

Al día siguiente me presenté en el hotel a eso de las 8 para recoger los papeles, el programa, la acreditación… Cuando terminé hojeé el programa de conferencias para ver qué se ofrecía. Las tres opciones eran Gnathostomados, terciario y mamíferos viejunos. Decidido a encontrar a mi salvoconducto lo antes posible me decanté por la tercera opción. La conferencia versaba sobre Eutheria en el Paleógeno. "Auar morfolollical filolleni dont suport a monofiletic afroteria", decía el tipo. Busqué el rostro familiar. Nada. "…Leptictimorfa is faun tu bi de xenartan estem taxon…" Vaya tela. Finalmente tuve suerte. Para mi sorpresa, cuando miré en el programa cuál era la siguiente charla, leí: “9:00 Asher, R. MORPHOLOGICAL FEATURES OF A “MOLECULAR” CLADE: DEVELOPMENT IN A FROTHERIAN MAMMALS”. Así fue como me encontré con Robert después de tres meses desde que lo vi la última vez en Madrid, durante la excavación de Cerro de los Batallones.

Gracias a la gente que me fue presentando Robert y la que fui conociendo durante el catering (que no Catherine, que esa es otra) de recepción de congreso (que tuvo lugar en el Museo de Historia Natural de Cleveland) al final del primer día estaba bastante integrado. Conocí a mucha gente de mi edad que estaban más o menos perdidos en el evento, pero había bastante buen rollito en general. Así que ya tenía la base social para poder disfrutar del resto del congreso.

En el vestíbulo de hotel, las escaleras y los pasillos que comunicaban las salas de conferencias, la sala de los pósters y demás, siempre había gente. Todo el mundo con su acreditación y con el libro con el programa de eventos, esa especie de breviario pagano siempre bajo el brazo. Sin embargo no se da uno cuenta de lo que supone un evento de este calibre hasta que va a reservar mesa para la cena de clausura y ve que hay 80 mesas que ocupan por completo una sala enooooorme. Casi mil personas, todas paleontólogas, ¡¡y todas freaks!! Todo un abanico de campos de investigación, de enfoques, de metodologías. Y todo otro abanico de complementos para paleontólogos: chalecos de dinosaurios, réplicas de fósiles, modelos a escala de peces óseos, sombreros de ala ancha, sombreros de cuero, sombreros de explorador, sombreros de cowboy, camisas de Jurassic Park, disfraces de T-rex para perros, corbatas de mamuts feas, corbatas con iguanodontes feísimas y corbatas indet. horrendas.

Las charlas, que se impartían en cuatro salas diferentes dependiendo de la temática, duraban desde las ocho de la mañana hasta aproximadamente las cuatro de la tarde, con sendos descansos para el café y el almuerzo. A 15 minutos por charla (esto se agradece bastante) vienen a ser unas diecisiete charlas por la mañana y diez después de comer. A las cuatro y media empieza la presentación de pósters, que dura hasta las 6 y algo.

En teoría se exponen unos setenta pósters cada tarde, aunque nunca se llega a esa cifra. No dejan de ser un montón, pero es un momento de relax que la gente aprovecha para inaugurar las primeras cervezas del día. Todo se desarrolla en una atmósfera distendida y muy propensa para abordar a los tipos que presentaron sus conferencias a lo largo del día. Hay alguno que da más respeto que otro, y al final uno se encuentra inseguro, dudando si acercarse o no, como si fuera a entrar a una chica en lugar de a John Alroy (que mira que es raro el tío). También es una buena oportunidad de contemplar a los freaks que constituirán parte integrante de la Sociedad en el futuro, y, cómo no, ver alguna preciosidad realmente interesante (me refiero a los pósters como no podría ser de otra forma, porque de lo otro…; aunque permítame el lector avezado mencionar que siempre hay excepciones que nos permiten tolerar la regla).

Entre póster y póster, mientras uno se mueve entre la apretada concurrencia, empiezan a cuajarse los planes para después de la cena. Un día un botellón en una habitación, otro día los del AMNH cierran un sitio para tomar unos chismes, otro día fiesta del jacuzzi en una de las suites. Es en estos encuentros nocturnos cuando la distensión llega a su culmen y uno puede tratar a los grandes (los que van, que son pocos) de tú a tú. Y cuando uno mejor conoce a todos los que estamos empezando en esto. "Yo excavo en Tibet", "yo soy de la Plata, ¿vis’te?", "yo trabajo con Vrba"… Popurrí fiestero/paleontológico, intercambio de mailes, contactos en Facebook y quién sabe si futuros colegas en alguna andanza.

Además del picoteo de bienvenida hay dos grandes eventos sociales en el congreso. La gran subasta y la cena de clausura. La subasta se celebró el viernes por la noche. Además de grandes moldes de especímenes más o menos espectaculares, allí se puede pujar por peluches, kilos y kilos de artículos añejos, Barbies paleontólogas, chalecos de dinosaurios, dibujos… Los tipos encargados de dirigir la subasta salieron vestidos de personajes de Indiana Jones, no os digo más. Fue un auténtico espectáculo. Es el momento más esperado del congreso y donde el freakismo cobra el máximo protagonismo.



La última noche se celebró el discurso y la gran cena de clausura. Hubo algunas bromas con el creacionismo y sobre que Obama se haría socio de la SVP si ganaba. Fue el momento de las condecoraciones y los premios. También se hizo homenaje a Catherine Badgley, ex presidenta de la Sociedad, a la que definieron como la hembra alfa de la manada. Catherine simplemente salió a la palestra y en lugar de soltar un discursito pegó un aullido flipante en el micrófono y se fue. Estuvo muy bien. Además la cena estaba buenísima. Después se abrió una gran sala para que hiciera las veces de discoteca y la gente se puso allí a bailar por lo menos, por lo menos hasta las dos de la mañana ¡¡y no exagero!! Pero el bailoteo tenía sabor agridulce, porque todos sabíamos que aquello significaba el fin y que todo lo vivido esos días pasaba a formar parte del recuerdo.

Así que esto es lo que tuve la suerte de vivir esos cinco días en Cleveland. Una experiencia inolvidable. He aprendido mucho, me lo he pasado muy bien y he conocido a gente genial. Cuando ahora miro las fotos sólo pienso una cosa: el 2009 ¡¡¡todos a Bristol!!!