jueves, 7 de enero de 2010

Divulgadores Excepcionales: Gerald Durrell

Este año es el Año Internacional de la Diversidad Biológica y, casualmente, hoy se cumplen 85 años del nacimiento en Jamshedpur (India) uno de los conservacionistas más populares del globo...

Gerald M. Durrell (1925-1995)

Como es habitual, aquí sólo haremos una breve reseña acerca de su vida y obra. Para una más concienzuda muestra acerca de las mismas conviene visitar la omnipresente Wikipedia.

Para aquellos que no lo conozcáis, podemos adelantar que se trata de uno de los escritores más queridos del siglo XX, tanto por lo entrañable de sus libros como por el toque cómico que consiguió darles. Pero más allá de eso, lo que realmente le caracterízó siempre fue su afán por la conservación de la naturaleza.

Recordaba sus años en el este de la India firmemente asociados a su primera visita a un zoológico local, algo que le marcó profundamente para el resto de su vida. Tanto fue así que la primera palabra que aprendió a decir fue "zoo"...

Cuando él contaba tres años su familia se trasladó a Inglaterra tras la muerte de su padre. El joven Gerry ingresó en la escuela, aunque era bastante habitual que fingiese alguna enfermedad para no asistir.

Ocho años después, debido a la carestía de la vida en Londres toda la familia se trasladó a Corfú (Grecia) en 1935, donde permaneció hasta 1939, cuando regresaron a Inglaterra a causa del inicio de la II Guerra Mundial. Esos cuatro años de su vida son algunos de los mejores conocidos para el gran público debido a sus obras sobre este periodo (el archiconocido "Mi familia y otros animales", y sus secuelas "Bichos y demás parientes" y "El jardín de los dioses"), las cuales han sido traducidas a más de treinta idiomas.

Gracias a la posición acomodada que proporcionaba la pensión de viudedad de su madre y al favorable cambio de divisas entre la libra y el dracma por aquel entonces, la familia dispuso de abundante tiempo libre para disfrutar de las bondades del clima mediterráneo. Y Gerry Durrell no dejó pasar la oportunidad. Durante esos años desarrolló sus capacidades como observador y recolector de la fauna salvaje a lo largo y ancho de toda esta isla griega.


Una de las facetas más denostadas por su familia (y la más envidiada por sus lectores) era precisamente su atracción por el mantenimiento en cautividad de todo bicho viviente que se cruzara por su camino. Algo que más adelante demostraría tener una utilidad muy concreta. Fruto de esta afición resultaron algunas de las escenas más divertidas de esos años, recordadas con cariño por sus lectores.

Una figura importante en este periodo es uno de sus tutores particulares (un joven inglés de buena familia no podía permitrse el lujo de no sufrir las clases durante todo ese tiempo, para desgracia suya). Se trató de Theodore Stephanides, médico, científico, filósofo y poeta, el cual causó una gran impresión en la personalidad del joven naturalista, con el que recorrió la isla recogiendo numerosos especímenes, con el consiguiente desconcierto de su familia, que le había contratado para darle una educación "seria".

A su regreso a Inglaterra, Gerald Durrell trabajó en un acuario, en una tienda de mascotas y finalmente en el Whipsnade Zoo, logrando su mayor sueño desde la infancia.

En 1947, aprovechando un regalo-herencia programado por su padre para cuando cumpliese 21 años, inició su primera expedición de captura de animales para nutrir los zoológicos ingleses. Este primer viaje a Camerún fue seguido por muchos otros a lo largo de las siguientes décadas, visitando áreas tan remotas e interesantes como la Guayana Británica, Paraguay, Patagonia, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Sierra Leona, México, Isla Mauricio, Assam, Madagascar, Rusia, etc...

Sin duda, las expediciones recordadas con más cariño fueron las dirigidas a Bafut, en las tierras altas de Camerún, donde conoció y llegó a ser amigo del jefe local Achirimbi II. Las aventuras sucedidas durante las diferentes expediciones que dirigió por esta zona protagonizan diversos libros como "Los sabuesos de Bafut" o "Un zoo en mi equipaje".

Entre los problemas que asolaban a Gerald Durrell durante estos viajes se encontraba el explicar porué demonios estos colonizadores blancs querían que los nativos les entregaran los animales vivos, si lo lógico es que los quisieran muertos... para comer, ¿no? Una vez conseguía convencerles de este insólito hecho, el problema llegaba a ser el alojamiento de los especímenes recolectados, que podían llegar a ser centenares en algunos momentos. Particularmente complicado de resolver era este problema dado el hecho de que se encontraban en zonas totalmente aisladas. Por ello se debía recurrir a todo tipo de envases... Finalmente, una vez alojados, los animales debían ser adecuadamente alimentados, lo cual tampo era area sencilla.

En cualquier caso, sus métodos distaban mucho de los habituales por aquel entonces entre los recolectores de zoológicos. Sólo capturaba animales que no estuviesen en peligro en la zona y tampoco se hacía cargo de animales simplemente pensando en su precio de venta o en su valor como reclamo debido a su belleza. Eso le hizo entrar en banca rota tras su tercera expedición e incluso llegó a enemistarse con el superintendente del Zoológico de Londres. Con ello logró que ningún otro zoológico británico solicitase sus servicios.

Ese contratiempo le obligó a ser imaginativo y decidió, animado por su hermano Lawrence (el famoso autor de "El Cuarteto de Alejandría") y su esposa Jacquie, escribir su primer libro que, bajo el título de "El arca sobrecargada" relataba las aventuras acaecidas durante su primera expedición. El libro, publicado en 1953, tuvo un éxito inmediato y les permitió obener suficiente dinero para una nueva expedición al año siguiente.

A su regreso escribió el best-seller "Mi familia y otros animales" , del que ya hemos hablado arriba, sobre su estancia como adolescente en Corfú. Este libro se publicó en 1956 y le proporcionó suficiente dinero para realizar una expedición a Camerún cuyo objetivo sería generar una colección de animales para su propio zoológico, el cual sería gestionado de una manera muy diferente a como lo eran por aquel entonces. Las ideas de Gerald Durrell al respecto eran muy claras; los zoológicos no deberían ser un simple espectáculo de entretenimiento, también deberían ser gestionados como importantes espacios de investigación del comportamiento animal y, sobre todo, como herramientas para la conservación de la biodiversidad. Finalmente, el proyecto tomó forma en 1958, cuando fundaron el Parque Zoológico de Jersey, que se inauguró un año después, tras completar la colección de animales con los que trajerón de Sudamérica.

A partir de entonces, los esfuerzos de Gerald Durrell se dirigieron al desarrollo y puesta en práctica de su nueva filosofía conservacionista para el manejo de la fauna en cautividad. El Zológico de Jersey se convirtió en un área de experimentación y permitió alcanzar grandes éxitos con la reproducción en cautividad de numerosas especies en peligro de extinción. Incluso en algunos casos se ha podido devolver poblaciones viables a sus lugares de origen.

El desarrollo de nuevos proyectos y las dificultades de gestionar una institución de estas características llevaron a Gerald Durrell a poner en marcha en 1963 el Jersey Wildlife Preservation Trust y en 1971 su vertiente internacional, el Wildlife Preservation Trust International. La iniciativa de Durrell provocó al año siguiente el inicio de las conferencias mundiales sobre cría en cautividad de especies en peligro como ayuda a su supervivencia. Ambas fundaciones han cambiado sus nombres en la actualidad, siendo respectivamente Durrell Wildlife Conservation Trust y Wildlife Trust.

Desde el primer momento el zoológico de Jersey y ambas fundaciones se convirtieron en lideres mundiales en proyectos de conservación de todo tipo, tanto ex-situ como in-situ. Entre las especies que se han beneficiado de su ayuda se encuentral el gorila de las tierras bajas de Camerún, los lemures de Madagascar, la palomas de Mauricio, o los tamarinos de Brasil.

Y mientras tanto, Gerald Durrell continuó escribiendo magníficos libros (completando un total de 33) que ayudaron a extender el llamamiento conservacionista por todo el mundo y a recaudar fondos para las diversas campañas de conservación. Y no dudó en participar en diversos documentales de la BBC y Channel 4, en solitario o junto a sus amigos David Attenborough o Desmond Morris. Con ellos logró alcanzar una audiencia de más de 150 millones de espectadores. Un ejemplo de ello lo podemos ver en este fragmento:



En definitiva, podemos afirmar que Gerald Durrell fue uno de los primeros y mayores activistas en conservación de la fauna salvaje, llegando a crear escuela y desarrollando en su total capacidad uno de los pilares dentro de la estrategia de conservación faunística.


Para terminar, sólo queda apuntar que la gran mayoría de su bibliografía está editada en castellano, aunque hay muchos títulos descatalogados. En la actualidad, el mayor número de títulos activos es ofertado en edición de bolsillo por Alianza Editorial, y todos ellos son plenamente recomendables.

3 comentarios:

 Dinoman dijo...

Gracias por descubrirme a través de este perfil a un personaje tan interesante como su obra. Voy a buscar alguno de sus libros pues me habéis despertado el interés.

¡¡Muchas gracias de nuevo!!

Manuel Hdez Fdez dijo...

Cualquierqa de ellos es genial...

natalia_paperblog dijo...

Buenas tardes,

Quisiera disculparme, pero no he encontrado otra manera de contactarte que a través de los comentarios.

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Natalia